Segunda presentación conjunta de ambos libros de Editorial COLIHUE. Dos lenguajes distintos, para abordar el mismo tiempo histórico: el tercer desembarco neoliberal por estas Pampas, a través de Cambiemos.
LA PESADA GERENCIA, es humor y reflexión sobre estos tiempos interesantes (como dice la maldición china). En su libro número 52, el Rudy analiza la historia argentina desde 1810 hasta el presente, poniendo el foco en la realidad para hacer reír, allí donde suelen dar ganas de llorar: “El humor también es una manera de salir de la tragedia”.
«Yo fui parte de la campaña del miedo. Dije que Mauricio iba a devaluar, a despedir gente, a importar, a hacer
bolsa la industria, a reprimir… Menos mal que no pasa nada de todo eso… ¡Perdón!» / «¿Se acuerdan que Mauricio prometió que si ganaba, Nadie iba a perder lo que tenía, Nadie iba a estar peor, Nadie iba a tener menos derechos? Bueno, ¡yo soy Nadie!» / «Como dijo Freud hace más de cien años: Nos gobierna el inconsciente»; algunas de las sentencias del autor para mirar a través de la ironía, el regreso de los adoradores del mercado.
“El recorrido permite comprobar que los intereses en juego solo se reciclan y adecuan a las sofisticaciones de cada época. La habilidad de este médico – psicoanalista devenido en humorista, con decenas de libros sobre las relaciones humanas y la política, está en desnudar la permanencia de esos intereses en pugna. Con precisión en los datos, cala en el hueso de cinismos varios que han signado y signan nuestra mirada sobre lo que pasa”, destaca Nora Veiras en el prólogo.
PRONTUARIO, se basa en dos certezas: «No hay neoliberalismo sin traición» y «El neoliberalismo, es incompatible con la democracia».
«Una doctrina económica basada en la transferencia de recursos del pueblo a las corporaciones, es una filosofía que amenaza de muerte el espíritu del sistema. Un proyecto que no cierra sin represión, es una declaración de guerra a la República.
Una teoría basada en la eterna ilusión del derrame («la luz al final del túnel» y «los brotes verdes»), el fin de la industria nacional (“reconversión”), la deuda externa impagable (“deuda se paga con deuda”), el ajuste permanente (“sinceramiento”), la flexibilización laboral esclavista (“bajar el costo argentino”), las privatizaciones que rifan el patrimonio nacional («nada de lo que deba ser estatal, permanecerá en manos del Estado”), los tarifazos impiadosos (“para que haya más energía”) y el regalo de los recursos naturales (“no es relevante recuperar el autoabastecimiento y la soberanía hidrocarburífera); tiene como única finalidad, transformar los derechos constitucionales en una mera formalidad.
La pregunta repetida a partir del primer triunfo electoral conservador sin “fraude patriótico”, dispara muchas verdades relativas y ninguna certeza que juegue de sentencia: ¿cómo un modelo pensado por y para minorías, puede engañar a millones? En ese terreno los falsificadores del pasado y el presente, tienen un rol fundamental. Para que reine el lobo con piel de cordero, siempre son indispensables los traidores. Hacen falta muchos verdugos de la historia, para que en el país de «un hombre, un voto», mande el privilegio. Sin ellos, esto fue, es y será imposible».



