Siguiendo el mítico precepto del maestro, el matutino creado por Don Bartolomé publicó el último 26 de marzo: “Rezamos una oración en tu memoria y acompañamos a Bárbara en este profundo dolor”. El aviso llevaba la firma de Adriana, Cecilia y Jorge Triaca y estaba dedicado a un hombre que había muerto dos días antes.
“Pajarito” también recomendaba evaluar el orden del aviso, en el largo o corto listado de integrantes del “círculo rojo”, que invirtieron unos pesos para documentar su emoción. Cuanto más cercano esté el mensaje al de sus familiares directos, mayor compromiso existió en vida. Y las líneas del ministro aparecieron en segundo término, detrás de la familia del muerto: su esposa Bárbara, sus hijos Johnny y Lalo, sus hijas políticas Michelle y Marilyn y nietos.
Pero el postre, tuvo su frutilla el pasado 28 de abril, cuando el actual ministro de trabajo participó de una misa en la Iglesia del Socorro, al cumplirse un mes del fallecimiento de Egea en Miami.
La amistad del titular de la cartera laboral con Egea, es parte de la “pesada herencia”que le dejó su padre. Sindicalista dialoguista de la última dictadura y parte del gabinete de Carlos Menem, en la misma cartera en la que hoy está su hijo, prestó idénticos servicios al neoliberalismo.
El “Colorado” y el dirigente de los plásticos, que en la “segunda década infame” también fue interventor en Somisa, eran parte de la mesa chica que lideraba el riojano.
Egea había llegado al menemismo, mucho antes que algunos nuevos amigos del poder, porque después de la victoria ante Antonio Cafiero en la interna del ’88, se instaló en Buenos Aires, para participar de la Fundación de Estudios para la Argentina en Crecimiento, que lideraba Alberto Kohan.
Tuvo su premio algunos años después, cuando integró la cúpula del casino flotante de Puerto Madero.
MIGUEL ANGEL EGEA EN LOS PANAMA PAPERS
Su prontuario político, arranca en 1974. Egea fue secretario secretario privado del brigadier Raúl Lacabanne, aquel interventor de Córdoba que terminó con el gobierno popular de Obregón Cano y Atilio López. Luego fue operador financiero (dinero y logística), del Comando Libertadores de América, la versión cordobesa de la Triple A; tiempos en los que aparecía muy cercano al capitán del Ejército, Héctor Vergez (alias“Vargas” en La Perla y el Batallón de Inteligencia 601).
Después del golpe del ’76, fue un colaborador de los integrantes de los Grupos de Tareas de la ESMA, en el lavado del dinero obtenido por la venta de los bienes robados a los desaparecidos que pasaron por ese centro clandestino de detención.
Los Panamá Papers demostraron que algunos apellidos que formaron parte de aquella trama, tuvieron y en algunos casos tienen, offshore en Miami, Sudáfrica y Panamá.
El dato que mostró el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación no es nuevo, pero sirvió para reinstalar algo que la Unidad de Información Financiera reveló en 2014.
En aquella oportunidad, por primera vez desde 1976, se comprobó la existencia de una serie de empresas ligadas los marinos de Massera, radicadas en paraísos fiscales: 20 millones de pesos entre 2001 y 2013.
Casualmente, Mauricio Macri desactivó las investigaciones sobre crímenes de lesa humanidad dentro de la UIF…
En los registros de offshore, aparecen firmas para lavar lo robado en Argentina, a nombre de los represores Ricardo Miguel Cavallo (una activa en Miami), Jorge E. Acosta (ocho en Florida, California, Michigan, Connecticut y Michigan) y el hijo de Jorge Vildoza (una en República Dominicana).
En muchos casos luego del blanqueo, el dinero se usaba para bancar la estadía en el exterior de los prófugos perseguidos por la Justicia argentina.
Es clave dentro de este organigrama, como uno de sus cerebros administrativos, Norma Beatriz Radice, hermana de Juan, el teniente que condujo los secuestros de Elena Holmberg y Fernando Branca; el oficial que en los ’90, trabajó junto a Kohan y Egeaen la Fundación de Estudios para la Argentina en Crecimiento.
EL VIEJO SECRETO QUE GUARDA ADELA
Con Egea como presidente y Radice en el directorio, apareció en los Panamá Papers, una sociedad anónima llamada Adela Compañía de Inversiones. Se trata de una vieja“empresa” armada en 1966, con el mecenazgo del Banco Mundial y Rockefeller y la conducción del Departamento de Estado con Henry Kissinger a la cabeza. Su finalidad, era proveer capitales a la derecha promotora golpes de Estado en América latina.
Lo curioso es que en el presente está viva y tiene un capital declarado de 10 millones de dólares.
Los marinos de la Esma compraron Adela en 1988 y a partir de esta confirmación, muchas preguntas sin respuesta: ¿Son los verdaderos dueños de Adela? ¿Son testaferros de sus fundadores?
Lo que se comprobó en Buenos Aires, en tiempos de José Sbatella en la UIF, es que Adela aportaba capital para otras dos offshore de Radice-Egea, Long Regent SA (radicada en Bay Harbor Island de Miami, creada el 18 de septiembre de 2007 y por ahora activa) y Martiel, en una clarísima maniobra de lavado.
Robo de bienes a desaparecidos, lavado de dinero a través de offshore, un viejo colaborador de la Triple A dueño de Adela y un ministro de Macri, que lo extraña…

