RADIO CADENA NACIONAL-Martín Miguel de Güemes, claves de su historia (Segunda parte)

A fines del siglo XVIII, Salta se convirtió en la capital de la intendencia de Salta de Tucumán (Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca); una región de tránsito que operaba como nexo entre los centros mineros del Perú y el puerto de Buenos Aires. Una intendencia en la que se instalaron muchísimos comerciantes y funcionarios políticos del rey; entre ellos el padre de Güemes, funcionario de la Tesorería Real.
(El norte por entonces, era negocio. Muy lejos estaba la sentencia de región “inviable”que firmaron el FMI y Cavallo, a fines de los ’90).

El Regimiento Fijo de Salta fue creado por Buenos Aires, luego de la última rebelión de Tupac Amaru y a ese cuerpo se incorporó un Güemes adolescente. El regimiento fue trasladado a Buenos Aires en 1805, porque la inteligencia española avisó al virrey Sobremonte, de un posible ataque inglés y un año después, el salteño integró las tropas de la Reconquista.

Estuvo al frente de los gauchos de Pueyrredón, que tomaron a caballo la fragata inglesa Mordeille.
Después de la Revolución de Mayo, la oligarquía salteña, demasiado lejos de los nuevos aires políticos que soplaban en Buenos Aires y sintiéndose una sucursal del poder español de Lima, nunca apostó a la libertad. El capital soñaba con seguir haciendo negocios, con los poderosos y según sus ojos, la guerra por la Independencia, solo generaba muerte, miseria y pobreza.
(Nuevo linkeo con la historia contemporánea. La misma actitud tuvo la oligarquía salteña, cuando a fines de la década del ’20, el yrigoyenismo dijo que el petróleo era un recurso estratégico federal y creó YPF. La pelea en el Senado la ganó el radicalismo, pero en ese mismo momento comenzó a gestarse un golpe de Estado, con olor a petróleo…).

A ese territorio y amenazado por dos enemigos, el invasor y los gerentes locales de la dependencia, regresó Güemes para transformarse en el custodio de la frontera norte. Le pidieron armar una partida de observación en la Quebrada de Humahuaca; un brazo del Ejército del Norte, que en lo militar conducía Balcarce y cuyo líder político era CastelliGüemes y 14 gauchos, solos frente al Ejército del Rey.

El 27 de octubre de 1810, se libró el olvidado combate de Santiago de Cotagaita, el primero de la Guerra por la Independencia; derrota que hizo retroceder a Balcarce hasta el Río Suipacha.
Diez días después, el 7 de noviembre en Chichas, Departamento de Potosí, Bolivia, el ejército revolucionario logró su primera victoria (800 realistas con 4 cañones, contra 600 patriotas con 2 cañones).

Por si quedaban dudas, a seis meses de la Revolución, Suipacha fue la batalla que le aclaró al imperio español, que Mayo no tenía vuelta atrás. Al mando de las tropas nacionales, el joven capitán Güemes, fue clave en el campo de batalla.

Balcarce escondió la infantería en las quebradas y un pequeño grupo de gauchos fue la carnada. La montonera quebró al ejército español y las tropas de uniforme del Ejército del Norte, aparecieron en escena para quedarse con la gloria.

En el parte de batalla, Castelli “olvidó” a los paisanos y la queja de Güemes, se escuchó desde Buenos Aires. Para propios y extraños, esos hombres sin uniformes, ni armas de fuego, eran considerados bárbaros que hacían el trabajo sucio, para el Ejército regular. Nadie los llamaban soldados. En el mejor de los casos, los motes despectivos de paisanos o gauchos; pero casi siempre, salvajes o forajidos. Los “infernales” de Güemes, serían con los años, la otra cara de la moneda del batallón español, bautizado los “angélicos”.

Después de la batalla de Suipacha, el salteño quiso perseguir a las tropas de Goyeneche para llegar, primero al Titicaca y después a Lima. Entendía que la tregua que ordenó Buenos Aires era “criminal”.
Enfrentado con Castelli, porque no tuvo en cuenta el trabajo fundamental de los gauchos salteños en Suipacha y con los altos mandos militares, por una táctica funcional a la recuperación del enemigo, Güemes fue separado del Ejército.

La derrota de Huaqui (20 de junio de 1811), le dio la razón al salteño y el error de dejar con vida a un Ejército herido, generó que la guerra se extendiera una década.
El caudillo volvió a su patria chica, reorganizó la tropa y lanzó la Guerra Gaucha; pero sancionado por Belgrano, lo trasladaron nuevamente a Buenos Aires. Mientras la historia oficial, habla de nuevos desencuentros militares, la leyenda cuenta que su relación con la esposa de un oficial, determinó su nuevo traslado…

1813. Después de la derrotas de Vilcapugio y Ayohuma (batallas que consumieron casi todo el rédito político que dejaron las victorias de Tucumán y Salta), el Ejército del Norte retrocedió hasta Tucumán.

1813. El norte volvió a transformarse en zona liberada y Jujuy-Salta quedaron en manos del imperio español. La invasión realista, estuvo a cargo de Joaquìn de la Pezuela.

1813. San Martín reemplazó a Belgrano en la conducción del Ejército del Norte y con él, Güemes regresó a Salta. Se habían conocido en Buenos Aires, en la casa deMariquita Sánchez de Thompson y habían coincidido en la necesidad de blindar el norte para ejecutar el plan sanmartiniano.
En Salta, el proyecto quedó definitivamente sellado con el encuentro San Martin-Belgrano-Güemes.
El salteño se lanzó con la Guerra de Recursos, la guerra de guerrillas en la que los gauchos, transformaron en armas sus elementos de trabajo cotidiano (caballo, cuchillos, boleadoras, etc.).

1814. El 1 de mayo estalló en el Valle de Lerma, la rebelión de los hacendados. Los chacareros se hicieron cargo de una guerra espontánea, contra las patrullas realistas que invadían los campos para robar ganado. Esos escuadrones, también se sumaron al ejército de Güemes.
¿Cómo llegar a Lima? Mientras San Martín cruzaba los Andes, los salteños contenían el avance realista. Pero la idea contemplaba un juego de pinzas sobre la futura capital peruana: San Martín avanzaría sobre Lima por mar y Güemes por tierra desde Salta.

El costo de la guerra, con Buenos Aires “distraído”, motivó que a falta de salarios para sus soldados, se creara el “Fuero Gaucho”: la exención del pago de impuestos y derechos parroquiales a los soldados, mientras estén bajo bandera. La decisión generó un nuevo choque con la oligarquía, porque si eran menos los aportes al fisco, alguien tenía que poner un poco más…

1814. Salta fue ocupada otra vez por los realistas y luego sitiada por Güemes. El 29 de marzo, en la de batalla de Tuscal de Velardes, volvieron a vencer los gauchos.

EL PODER POLITICO QUE PREOCUPABA A BUENOS AIRES
El Directorio separó a Salta de Tucumán, en un claro ejemplo de dividir para reinar.
Tucumán era la pata económica de la región, por lo tanto, la decisión debilitaba al extremo el sueño salteño de un ejército con todo lo necesario para enfrentar. Salta, con las monedas que le quedaban, tuvo que bancarse sola todo el peso de la guerra.

Aquella Buenos Aires, a la que no le interesaba el proyecto de Patria Grande, tenía una idea fija: mantener el poder soberano sobre el puerto y fijar fronteras sólidas en la provincia. En ese contexto, dejó en soledad a dos “problemas”: Artigas-Güemes.
Nada mejor para librarse de dos supuestas «amenazas», que dejarlas en manos del enemigo común…

Para terminar definitivamente con el salteño, al avance realista le sumó un singular movimiento de piezas. Las tropas de Rondeau bajaron del Alto Perú, coparon Salta y a Güemes lo destituyeron otra vez. El caudillo se autoproclamó Coronel del Ejército Gaucho y lanzó una proclama acusando de traidor al oficial porteño.

1815.
 El 14 de abril, en Puesto de Marques, en Jujuy; el salteño logró una victoria que ratificó su poder en la provincia.
El 6 de mayo el Cabildo de Salta, lo eligió Gobernador. Güemes tenía 30 años y una ráfaga de paz, perfumó su vida. Se casó y tuvo tres hijos.
Pero Jujuy no lo reconocía y Rondeau seguía con su plan desestabilizador, por orden deBuenos Aires.
En Puesto Marques, Güemes había conseguido 600 fusiles del enemigo y ese dato preocupaba muchísimo a los porteños.
¿Contra quién los iba usar? ¿Contra España o contra el puerto?
Alvavez Thomas, Director Supremo, le exigió a las tropas gauchas que entreguen las armas. El comandante salteño no accedió. Entonces Buenos Aires, movilizó 2 mil hombres. Rondeau ocupó la ciudad de Salta y la respuesta de Güemes fue la movilización militar, cercando a las tropas porteñas. El hambre se encargó de todo lo demás…

1816.
El 22 de marzo en Los Cerrillos, Güemes-Rondeau firmaron un acuerdo. El retiro del Ejército del Norte y el compromiso salteño de ayudar a Buenos Aires, cada vez que lo necesite.

PUEYRREDON: EL UNICO DIRECTOR SUPREMO QUE LO APOYA
Las cosas cambiaron. Juan Martín de Pueyrredón, jefe militar del adolescente Güemes en las invasiones inglesas, fue consagrado Director Supremo y el apoyo bonaerense a la lucha por la Independencia, por primera y única vez, no se hizo esperar.

En Salta, se llevó a cabo el encuentro Pueyrredón-Güemes. A partir de ese día, las milicias gauchas fueron reconocidas, como parte del Ejército Argentino, “a cargo de la defensa de la frontera norte”.
La decisión del Congreso de Tucumán, no blindó la frontera por decreto y en septiembre, De la Serna desembarcó en Arica, con las tropas que derrotaron a Napoleón. El norte otra vez en peligro…
También en septiembre, Juana Azurduy fue herida en la batalla de Villar. Su marido,Juan Ascensio Padilla acudió en su rescate y logró liberarla, pero fue herido de muerte.

La pareja de guerrilleros había defendido desde 1810, la zona comprendida entre el norte de Chuquisaca y las selvas de Santa Cruz de la Sierra, del avance español. Eran protagonistas del sistema de “republiquetas”, que consistió en la formación de 102 centros autónomos a cargo de un jefes políticos y militares.
Güemes entonces la sumó a su tropa y la nombró teniente coronel.

En noviembre, De la Serna llegó a Bolivia. Salta estaba muy cerca…

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