Según la Real Academia Española, coloquio significa “conversación, plática, diálogo, charla, conferencia, foro o tertulia. Reunión en que dos o más participantes debaten sobre un tema determinado delante del público”.
Sin embargo, desde hace poco más de medio siglo, el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina, construyó otra finalidad, otro sentido, para la misma palabra. Desde hace 51 años, los hombres de negocios, los nacionales y los importados radicados entre nosotros que participan de IDEA, determinaron que coloquio, en el diccionario económico quiere decir, “presión, extorsión, espacio para marcarle la cancha al Gobierno o tribuna del capital para fijarle la agenda política al Estado”.
En síntesis, un espacio del capital concentrado, que bajo el paraguas protector del «debate civilizado», en el que exigen más privilegios, menos riesgos y de paso, derrumbar algunos de los derechos que conquistó la fuerza del trabajo.
El presidente de IDEA, es Ignacio Stegman, titular de 3M en Argentina y Uruguay. Sin ponerse colorado, fue capaz de decir en Mar del Plata, que la democracia en los últimos 32 años, “no fue capaz de generar el desarrollo que requiere nuestra sociedad”.
Sin detenernos en marchas y contramarchas, en traiciones, en los que no supieron o no quisieron…, ¿cómo plantear en el presente esa sentencia, desde un país que actualmente tiene un Producto Bruto Interno de más de 540.000 millones de dólares, dato que convirtió en los últimos años a la economía argentina, en una de las más grandes de América Latina?
¿En qué cifras se apoya Stegman, para desmentir al Banco Mundial, cuando dice que entre 2003 y 2009, la clase media se duplicó pasando de 9,3 millones a 18,6 millones, un equivalente al 45 % de la población?
El vicepresidente segundo de IDEA, se llama Gabriel Martino. Un hombre que provocativamente hoy figura en el staff del instituto, como director del HSBC, cargo que ya no ocupa porque el Banco Central le revocó esa autorización. Martino es acusado de construir un puente para que dinero argentino, sea depositado en secreto y eludiendo al fisco, en la casa matriz de Suiza.
Don Martino, fue hasta hace pocos meses, el hombre fuerte de un banco que casualmente perdió todo contacto con la ruta de los billetes no declarados, porque se los llevó el fuego que terminó con Iron Mountain.
En los coloquios de IDEA, el culpable y las víctimas, siempre son los mismos. Si el Estado no les tira una fija, ellos no pisan el hipódromo. Nunca estuvieron dispuestos a apostar, sin la seguridad de ganar un montón de guita. Hace un rato largo, que al cumplimiento de ley la bautizaron, “inseguridad jurídica” y cuando el Gobierno les pide que acrediten el origen de sus ahorros y ganancias, gritan “persecución”.
Se juntan una vez al año, solo para reclamarle más leche a la teta de un Estado inagotable, al que sólo imaginan atado de pies y manos, cuando de dictar reglas de juego, se trata.
Raros capitalistas los de estas Pampas. Hacen negocios en un país de matriz muy lejana al socialismo, pero siempre esperando que del cielo caigan subsidios, exención de impuestos, moratorias, condonación de deudas y créditos blandos.
A esta altura del partido, están bastante deslegitimados, perdieron mucha credibilidad. Desparramaron durante muchos años, que la ortodoxia era la única salida y en realidad, fue el camino al precipicio. Su plan a nivel planetario, terminó con la mitad de la riqueza global, en manos del 1% más rico de la población de todo el mundo.
En todos estos años, en IDEA nunca se habló de errores. Los empresarios que primero aplaudieron a los Chicago Boys y después vivaron al neoliberalismo que gerenciaba Cavallo, tienen cero autocrítica. Se golpean el pecho hablando del rol que juegan en el destino del país y en las millones de familias que dependen de su crecimiento, pero sin embargo bancaron sin cuestionar una coma, todos los planes de destrucción del aparato productivo, que padecimos desde marzo del ’76.
La verdad, es que este libreto no cierra… ¿Por qué los industriales defendieron las experiencias económicas más devastadoras, que sufrieron los argentinos en el siglo XX, si ellos también navegaban en el Titanic? Quizás la explicación esté en la naturaleza voraz, de la acumulación del capital. Cuando el negocio es fabricar, ellos fabrican. Cuando la multiplicación de los panes, pasa por especular, ellos especulan. Cuando hay que llevarla a un paraíso fiscal, ellos la llevan… El destino de la patria y el de sus habitantes, solo ocupa un lugar protocolar en los discursos de ocasión.
Como planteaban los hombres del gurú liberal, Ricardo Mansueto Zinn, cuando se despojaba del sentido de independencia y soberanía: “Da lo mismo fabricar aceros, que caramelos”. Y por supuesto, ellos son los dueños de los botes salvavidas del Titanic…
El pacto de silencio que impusieron los principales protagonistas del terrorismo de Estado, los comprende. Viejos empresarios y jóvenes herederos de sus feudos, cargan en sus conciencias con centenares de delegados de base desaparecidos. Son culpables, de la “limpieza ideológica” que se llevó a cabo en sus fábricas, a sangre y fuego.
Irónicamente, el único espacio para exorcizar errores que surgió este año en el coloquio, lo propuso María Eugenia Estenssoro. La hija del titular de YPF, que le envolvió la empresa estatal para regalo a Repsol, llenó de medallas el pecho de Juan José Aranguren. Aquel titular de Shell que invirtió 10 millones de pesos en la compra de dólares por encima de su cotización, para hacer saltar la banca en pleno reinado del blue y que hoy es el referente de Macri, en Energía.
También hablaron del supuesto miedo que creció en los poderosos, cuando Néstor en la edición 2005, se enfrentó con Coto por el aumento de los precios («Señor Coto, yo lo conozco»). La victimización del victimario, es un camino que estos sectores recorrieron más de una vez y esta no será la última.
Sin embargo, más allá de todos los fantasmas que agitaron la posibilidad de fuertes tormentas futuras, la encuesta IDEA sobre los números 2016, arrojó resultados inesperados. El 54% de los empresarios consultados, habló de crecimiento, de aumento del volumen de ventas y sólo el 24%, se mostró pesimista.
Con cartel francés, el coloquio terminó con Mauricio Macri. El encargado del cierre, el elegido por el establishment para quedarse con la última palabra, aseguró ante sus pares, que si resulta electo presidente, el Banco Central será independiente (o sea, que estará al servicio de la dependencia), que eliminará las retenciones agropecuarias y el impuesto a las ganancias (por lo tanto, desfinanciará al Estado) y que terminará con el cepo cambiario (promoverá entonces, una devaluación automática, la dolarización de la economía cotidiana y se endeudará para conseguir los verdes necesarios para pagar deuda externa).
Los aplausos, sintetizaron el espíritu de colonia próspera que se instaló desde la primera jornada en el Sheraton marplatense. La insensibilidad del que piensa que la inversión social es un gasto y la irresponsabilidad del que quiere hipotecar otra vez, a dos o tres generaciones de argentinos con deuda, también reinó en La Feliz.
Pocos días antes, Macri se había bautizado sin filtros como “el cuidador de la cancha” (el encargado de cortar el pasto, pintar las líneas de juego y tener los arcos en condiciones); para que “el partido, solo lo juegue el sector privado”. Otra vez un lobo disfrazado de abuelita, pretendiendo cuidar el gallinero y más aplausos de la gente de IDEA.
Cuando habló Massa, se olvidó que desde 2003 en la Argentina se crearon 6 millones y medio de puestos de trabajo y como si estuviéramos en el país agonizante del fin de la convertibilidad (24% de desocupación y 53% debajo de la línea de pobreza), habló de terminar con la “cultura de los planes”. La amnesia renovadora, le impidió recordar que en la platea, había golpistas del ’76 que aplaudieron el fin de la industria nacional y menemistas de los ’90, que auspiciaron la profundización de la receta de la dictadura. El candidato no dijo que esos mismos actores de la política económica, fueron los reyes del vaciamiento empresario, que auspiciaron la flexibilización laboral, que abandonaron muchos barcos (después fábricas recuperadas) y que todavía, se resisten a registrar a cientos de miles de trabajadores.
Estos dos discursos pulsean desde la misma sintonía, con la posición del Frente para la Victoria. El oficialismo nacional se hizo presente en rodeo ajeno, hablando de crecimiento industrial y mayor desarrollo del mercado interno. Scioli mencionó la importancia de sostener el valor del salario, como locomotora del círculo virtuoso y de no abandonar el proceso de inclusión social, hasta terminar con el trágico saldo que dejó en nuestro país, medio siglo de neoliberalismo.
Y destacó en la boca del león, que el Estado y no el mercado, se encargará de la administración del tipo de cambio, a través del Banco Central.
Por lo tanto, el gobernador no cumplió el deseo de los que sueñan con depreciar la moneda para bajar el costo empresario de un plumazo a costa del bolsillo de los trabajadores. Destacó el rol protagónico del Estado como principal articulador de obra pública, estímulos fiscales y la promoción de financiamiento a largo plazo. Temas que no conmueven a un auditorio ortodoxo, que solo piensa en ajustar cinturones ajenos…
Como muestra, solo un botón. Esta mañana en Perfil, Nelson Castro dice “algunas líneas de Scioli, parecían extractos de Arjona”.
Casi en paralelo con su presencia en el coloquio, Scioli anunció que Silvina Batakis, sería su ministra de Economía, si gana las presidenciales. Con ese apellido en el hipotético próximo gabinete, confirmó la continuidad de una de las más importantes máximas kirchneristas: la política manda en el presente, donde desde 1955 dieron órdenes los centros financieros de poder. El dato no es menor…
Entre las muchas diferencias que existen entre la “griega” y los candidatos de Cambiemos y el Frente Renovador, para ocupar el Palacio de Hacienda, están los créditos para viviendas. Ella pretende que la banca comercial destine obligatoriamente un porcentaje de su cartera de depósitos, a préstamos hipotecarios. Y en ese punto, aparece una articulación perfecta entre el pasado y el presente del Frente para la Victoria: utilizar las atribuciones del Estado para direccionar el crédito, posibilidad que regresó hace tres años, con la reforma de la carta orgánica del Banco Central.
Otra diferencia con los candidatos de la restauración conservadora, es el armado de un banco de desarrollo para impulsar el financiamiento de la inversión, en el marco de un proceso de reindustrialización; una entidad para generar empleo, fomentar el consumo y mejorar la competitividad empresaria.
Y por último, dos temas. En Ganancias, reducir el impacto de la cuarta categoría, en el marco de un acuerdo social y liberar de retenciones, a trigo y maíz, pero no a la soja.
Esta misma semana, el macrismo que por extremas necesidades de campaña, escondió su tridente económico, después de una larga lista de papelones, mandó otra vez a uno de los mosqueteros a la cancha.
Luego de escuchar a Broda-Melconian-Espert, plantear “devaluación ya, retenciones cero, dólar para todos y paritarias fascistas”, sorpresivamente el que soñaba con convertirse en ministro de Menem en 2003, salió esta semana a decir que estaba dispuesto a pagarle con reservas a los buitres, si Mauricio ocupa la Rosada a partir de diciembre. El valor agregado de esta posición, es la clara intención de la derecha, de romper la política de integración con América Latina. Mientras tentaban al diablo, los buitres comenzaban a sobrevolar Perú, exigiendo el pago de bonos emitidos hace 40 años. Bonos que el fondo Gramercy, compró en 2014. Ningún momento fue más inoportuno, para hablar de arreglos…
Aunque el archivo se resista a creerlo, el mismo Melconian que hoy está dispuesto a pagar con reservas lo que pide un Tribunal de Nueva York, hace cinco años aplaudió a Redrado, por intentar hacer exactamente lo contrario. Cuando el “Golden boy” se encerró en el Central, para no pagarle a los bonistas reestructurados, con esas mismas reservas, la derecha lo consideró un nuevo héroe nacional.
Ahora resulta que los que no querían cumplir con casi el 93% de los acreedores que habían aceptado una quita del 66%; están dispuestos a rendirse frente los buitres que reclaman de la mano de Griesa, el 1.600% de ganancia, por bonos comprados en una Argentina en cesación de pagos.
Los tipos que se llenan la boca desde hace una década, hablando de la soledad internacional del kirchnerismo, curiosamente no registran que Naciones Unidas adoptó hace muy pocas semanas, el plan para reestructuración de deuda soberana, que presentó ante las pretensiones usureras de los buitres, este supuesto país encerrado en su laberinto.
Por estos mismos días, se supo que los que llegaron a la política desde las inferiores de la “patria contratista”, para manejar los fondos públicos sin intermediarios, estafaron a 82 medios de todo el país. Pautas que dicen una cosa, pagos que apenas llegan al 10% de los montos declarados y bolseros que aportaron para la campaña de Mauricio.
Y como nuevo dato accesorio, denunciaron que el ministerio de Educación del PRO, contrató a dos empresas para la misma tarea pero por distintos monto. En total, más de 1.300.000 pesos.
La frutilla del postre, fue Nicolás Caputo. El amigo de toda la vida, del jefe de Gobierno porteño, el tipo al que Macri le prestó 18 millones de pesos, pero que recibió 1.400 millones en contrataciones iguales a las del caso Niembro: sin licitaciones, directas…
La prensa hegemónica en su edición dominical, buscó defender la indefendible, atacando al oficialismo. En La Nación, Fernández Díaz festeja el fin del kirchnerismo, esperando que gane quien gane, se terminarán, “las lacras e irresponsabilidades de este cambalache que se armó con el merchandising de Perón”. Van der Kooy en Clarín, plantea que “el modelo del Estado distributivo entró en crisis”.
En el último coloquio, nadie le preguntó a Mauricio, por las preguntas sin respuestas de su declaración jurada, ni por la multiplicación de historias ligadas a malversación de fondos del Estado, que suma su administración. Posiblemente, porque para un alto porcentaje de los representantes de las 331 empresas que forman parte de IDEA, eso no es delito…
A una semana de las presidenciales, el coloquio se transformó en el último debate. En un cierre de campaña anticipado. Y el modelo de país y el proyecto de colonia, quedaron muy claros.
Como a lo largo de estos 12 años, frente a diagnósticos plagados de mentiras, pintando un país inexistente, la realidad volvió a llevarse todo por delante…

