Adrián Ravier: «Triplicamos las tarifas energéticas, porque tienen que ser libres»

El debut de Adrián Ravier como vocero presidencial, confirmó que cuando se maquillan las formas para defender las mismas causas indignas que hasta ayer eran custodiadas por un matón con micrófono; «vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo, todos manoseaos». Ravier escudero de idénticas miserias por las que antes Adorni se inmolaba ante la prensa, lo hace fingiendo erudición en lugar de exponer vulgaridad. El cambio para que no cambie nada, confirma que en estas ocasiones el idioma y los gestos son actores secundarios. La verdadera protagonista, es la crueldad del mensaje. Por lo tanto, el puente que había roto el ex vocero con su estilo provocador, sigue vivo en la palabra aparentemente más pulcra y medida de Ravier.

Decirle en pleno invierno al país que ellos empobrecieron, que las dos opciones que el gobierno recomienda, son dormir con sobretodo o morir en el intento de derrotar al frío con una bufanda en el living, es el discurso más viejo y cínico de la derecha, pero en botella nueva.
Ravier pronosticó hipotermia para todas y todos los pobres, en una Argentina que perdió por decisión libertaria en dos años y medio, más de 31 mil unidades productivas; que dejó en la calle fruto del industricidio que planificó Milei, a cerca de 320 mil trabajadores; que tiene casi un 45% de laburantes informales y que padece las paritarias pisadas que ordenó Caputo.
¿Qué hay de nuevo? Solo aspectos superficiales. Un tono más medido, que a veces hasta lo hace más irritable que su antecesor y la lectura de mucho de lo que dice, para no tener que estar aclarando tanto al día siguiente.

Quiero recordarle a Ravier, que eso de «triplicamos las tarifas» energéticas porque creemos que «tienen que ser libres», no puede ejercerlo sobre un bien que me pertenece, que no es propiedad de ningún gobierno. Porque aunque a La Libertad Avanza no le guste, el gas es argentino y es un recurso estratégico que todo el año es un bien social; pero muchísimo más cuando las bajas temperaturas amenazan.

Se estima que poco más de 90 países en el mundo, fueron bendecidos con el tesoro del gas natural en sus entrañas, sobre un total de casi 200 estados. La mitad del mundo lo importa a un precio razonable, al tratarse de un elemento vital para sostener el desarrollo de la vida cotidiana. La comunidad internacional pelea para que su valor no sea abusivo, porque de otra manera sería un arma mortal para condenar a poblaciones enteras. Y como muchas potencias no tienen gas, su palabra pesa.
Nadie imagina a Putin diciendo a lo Ravier, «como creo que la tarifa del gas tiene que ser libre, triplico el precio a todos mis compradores. Entonces a partir de mañana, va 300% de aumento para China, Alemania, Países Bajos, Francia, Italia, España, Turquía, Hungría, Serbia, Bielorrusia, Japón y Taiwán». El ruso ni siquiera lo hizo, aunque seguramente no le faltaron ganas, cuando la Unión Europea convenció a Ucrania de protagonizar en su nombre una guerra absurda.

Otro caramelito que siempre nos invita a comer el neoliberalismo, es decirte que el gas es caro, porque así lo dice el precio internacional del gas natural. Hay que terminar con esta mentira. Nunca existió esa cotización, a diferencia de lo que ocurre con el petróleo. Y el Gas Natural Licuado, siempre más caro, se maneja por un «valor de referencia», pero tampoco cotiza en bolsa.
Dos informaciones que ayer sacaron dos fuentes del poder real mediático, para terminar de saber adónde estamos parados. Según «Clarín» hay industrias argentinas que prefieren parar la producción en pleno invierno, porque a falta de obras públicas que le garanticen gas natural, no puede importar GNL que se paga en el mundo a 24 dólares el millón de BTU, contra los 3 dólares que cuesta el gas de red.
Y por último, ayer «La Nación» tituló «El Gobierno entró en el invierno con una deuda creciente con las productoras de gas». El diario dice que «Para sostener el equilibrio fiscal en los meses en que la recaudación flaquea, Economía aprieta la caja: demora pagos, raciona desembolsos y posterga compromisos con proveedores del Estado. Es un mecanismo que se repite cada vez que los ingresos no acompañan. Y entre los que vuelven a quedar atrapados en esa lógicas están las productoras de gas». La deuda supera los 260 millones de dólares, para que Caputo grite que tiene superávit fiscal. ¿Sabés como se va a pagar esa deuda? Acertaste, te van a triplicar la tarifa, porque el gobierno cree que el precio, tiene que ser libre…

Ese gas que el mememismo privatizó en 1992 con cinco diputruchos, entre ellos el que pasó a la inmortalidad, Juan Abraham Kenan, es tuyo, de tus hijos y tus nietos. Defendé tu derecho de propiedad, sobre un tesoro que la mitad del planeta no tiene, ante un mercado impiadoso que todos los días te va a decir que lo estás robando, porque resulta que pagas muy poco por lo que te pertenece.