Los cuatro procesos neoliberales locales, nunca argentinos, respetaron las características centrales del mismo patrón genético que les dio vida. Luego de ser fieles a la economía de la última dictadura, incorporaron todos los datos nuevos que les permitió el tiempo político-económico-social, en el que se desarrollaron. Cada etapa profundizó el plan original, generando algunos daños irreparables y muchas heridas que cerrarán después de tres o cuatro generaciones. Las cuatro estaciones fueron complementarias.
Ninguna de las experiencias anteriores a Milei hubiera sido posible sin el original, sin el que impuso a sangre y fuego el cambio de la matriz económica. La destrucción de los números virtuosos, se logró instalando centenares de campos de concentración y desapareciendo a decenas de miles de seres humanos.
El «Proceso de Reorganización Nacional», levantó la bandera de «Achicar el Estado, es agrandar la Nación», una consigna que es la madre de «Nada de lo que deba ser estatal permanecerá en manos del Estado» y abuela de declaraciones de guerra como la función pública está llena de «grasa militante» o «caer en la escuela pública». Y por supuesto, esa consigna es bisabuela de «Soy el Topo que vino a destruir el Estado desde adentro»
Martínez de Hoz soñaba con aniquilar a la industria nacional con importados, para cumplir con el mandato del norte y convertirnos en un país eternamente subdesarrollado. Como efecto directo a ese ataque suicida a la línea de producción, quería terminar con el movimiento obrero, en aquel país 76 de pleno empleo y fábricas a tres turnos.
Medio siglo después, Milei el más clásico de los conservadores que se autoproblama el rey de lo nuevo, volvió a aplicar apertura indiscriminada por cuarta vez en medio siglo y ofrece arancel cero al ingreso de los productos de las potencias del mundo, para aniquilar las fábricas que generan trabajo argentino. El libertario terminó el trabajo de los «Chicago Boys», con una reforma laboral esclavista y creó la Argentina de los choferes de aplicación y Rappi; como hasta el 83 te invitaban a dejar de laburar para ponerla en plazo fijo, el menemismo llenó el país de remises, parri-pollos y canchas de paddel y el macrismo creó los emprendedores de cerveza artesanal.
El presidente que llegó legitimado por los votos, pero que todos los días es un poco menos democrático que ayer, tiene raptos de sinceridad que lo hacen incompatibles con el sistema. Por los desaparecidos, los presos y los exiliados; por el primer industricidio y la primer ciclo de endeudamiento externo para hipotecar generaciones; nunca decimos que este gobierno es igual a una dictadura. Porque no tenemos derecho a enredarnos en un juego de palabras que termine lastimando otra vez a las víctimas. No obstante, el gobierno libertario se encapricha en pensar como la dictadura, obrar como la dictadura, hablar como la dictadura…
Milei diciendo, «logramos hacer cosas que ni los militares lograron hacer y lo hicimos en tres meses», resume que se sienten la versión mejorada del golpe del 76; perciben que mejoraron la especie; se reconocen más efectivos en su crueldad social y en su dependencia con Estados Unidos.
Revolver en el fondo de esa olla de la historia, para defender a un gobierno activo a pesar de Adorni, es negacionismo de máxima pureza, es la superficialidad más cínica de un mandatario elegido por las urnas en la Argentina, para hablar del genocidio.
Y para rematar el carácter siniestro del personaje, tiró que está terminando un libro titulado, «La Moral como política de Estado».
La ejecución política de Adorni, fue una jugada que esperó más de cien días y que no tuvo otro final, que el que habría tenido apenas se conoció el costo injustificable de su vida loca. Y ahora Comodoro Py quedó liberado para transformar en condena por enriquecimiento ilícito, la historia del que intentarán mostrar como el único corrupto del gobierno libertario.
Adorni no alcanza para tapar el caso Kueider, Libra, ANDIS, Espert bancado por un narco, el afano de Reidel en Nucleoeléctrica, las operaciones de los Menem con la ANDIS y Banco Nación, los contratos de la mujer de Sturzenegger con Cancillería y los de Bettina con organismos y proveedores del Estado, los créditos hipotecarios que la manada liberal le arrancó al Nación o como armaron Inocencia Fiscal para que gran parte del gobierno, dejara de ser culpable de evasión.
Adorni fue el animador de la fiesta libertaria, para consagrar la destrucción del Estado. Milei comprobó que no es suficiente, que el apadrine a un corrupto, para que sea indultado por la sociedad.
Adorni fue Libra o sobresueldos, no hay otros caminos para imaginar la guita que no puede justificar. Y cualquiera de los dos casos, los Milei son parte de la asociación ilícita.
Foto de portada: David Rockefeller y José Martínez de Hoz.

