Exactamente un día como hoy hace nueve años, Toto Caputo encadenó a la Argentina a un siglo de dependencia económica y política. Se había convertido por primera vez en titular del Palacio de Hacienda cinco meses antes, después de ser secretario de Finanzas de Macri, desde el 10 de diciembre de 2015 hasta enero del 17. Y cuando asumió en Economía, el presidente del Banco Central era Sturzenegger y el número dos en el ministerio fue su socio Santiago Bausilli, el mismo que hoy ocupa la presidencia del Central.
Para completar el elenco, el jefe de gabinete de Finanzas en 2017, era el actual canciller, Pablo Quirno.
El 19 de junio de 2017, Cambiemos anunció un inédito compromiso externo a 100 años, dos décadas por encima de lo que demandó pagar el empréstito de la Baring Brothers que firmó Rivadavia en 1824. Una operación que le agregó a la deuda eterna 2750 millones de dólares al 7,13%; un crédito que fundamentalmente significó, pérdida de independencia económica y soberanía política, por tiempo ilimitado.
Clarín operó como vocero de la operación tan vergonzoza como ruinosa y en su principal título de tapa, le dijo al país anestesiado: «Financiación a un plazo inédito. EL GOBIERNO LANZO UN BONO A 100 AÑOS PARA MOSTRAR QUE LA ECONOMIA ESTA SOLIDA».
El cinismo del guía turístico que ayuda a arriar al país, hasta el borde del abismo agregaba que la negociación, «fue para demostrar que ahora la Argentina puede conseguir créditos a plazos muy largos como lo hacen países del primer mundo».
La primera versión de Toto Caputo, comprometió con deuda a 26 presidentes hasta 2117, a través de la emisión de un título a un siglo, algo inédito hasta ese momento para la historia Argentina. Primero el ciclo de endeudamiento externo iniciado con el pago a los fondos buitre en abril de 2016, generó préstamos de la banca privada por casi 80 mil millones de dólares. Entre mediados de 2016 y principios de 2018, la Argentina macrista fue el país emergente que más deuda tomó en todo el mundo. Y finalmente, cuando los bancos le bajaron la persiana, regresó a los brazos del Fondo.
En esos cuatro años la economía no creció, no se amplió su capacidad productiva, no mejoró su infraestructura, cerraron 25 mil unidades productivas y el desempleo aumentó casi cuatro puntos, elevando la cifra de desocupados a 1.700.000 personas.
Para todos los que hasta ese momento no habían podido o no habían querido ver la magnitud del desastre, la derecha en el Gobierno versión Macri, confirmaba que la toma de crédito externo era el único proyecto económico que conocía. Repetía como la última dictadura, el menemismo y la Alianza, el fracaso de matar primero a la industria nacional para quedarse sin economía real y sin dólares genuinos para pagar los compromisos y paralelamente crecer; en el horizonte solo había salvatajes de los centros financieros de poder.
El 8 de mayo de 2018, Macri en una cadena nacional de menos de tres minutos, anunció un crédito con el FMI de 57 mil millones de dólares, el más grande de todos los otorgados por el organismo desde su creación en 1944. Después de 15 años, el país que por entonces no le debía una moneda al Fondo, volvía tomar crédito con el peor usurero del planeta. Utilizó el mismo verso gastado de siempre, que sigue siendo efectivo con un porcentaje de la población: «Estamos recorriendo el único camino posible para salir del estancamiento», «buscamos evitar una gran crisis económica» y «necesitamos equilibrar el desastre». Y por supuesto, el problema no era su plan económico de ajuste, importados, deuda y fuga; el enemigo era un planeta que conspiraba contra la «revolución de la alegría»: «Las condiciones mundiales están cada día más complejas. Están subiendo las tasas de interés y el petróleo y se devaluaron las monedas de los países emergentes. Todas variables que nosotros no manejamos. Frente a esta nueva situación internacional y de manera preventiva, he decidido iniciar conversaciones con el FMI para que nos otorgue una línea de apoyo financiero».
Caputo fue ministro hasta junio de 2018. Cuando el monstruo ya no respondía al control remoto del amo, se puso el sweater rojo y fue a tomar sol a Ipanema.
Hoy como lo hacemos casi todos los días, obligados por una derecha que sigue al pie de la letra sus diez mandamientos, te contamos que en el pasado están guardados todos los secretos del presente y el futuro. Los nuevos verdugos de la patria, repiten al pie de la letra la receta de sus antecesores; mientras el veterano al que estafaron ayer y al joven que van a robarle por primera vez, dicen «dale tiempo». El problema es el plan, es el modelo de colonia que profundiza nuestra dependencia, cada vez que el mercado gobierna nuestro destino.

