Para Alberdi, gobernar era «poblar». Perón dijo que «Gobernar es dar trabajo». Y los cuatro procesos neoliberales que sufrió la Argentina en los últimos 50 años, entendieron que «gobernar es engordar la deuda externa».
Matan a la industria nacional, eligen terminar con la economía real para sustituirla por especulación financiera, se quedan sin recursos genuinos y sobreviven con los créditos que van a pagar los condenados en tiempo presente y varias generaciones que aún no nacieron.
Trece provincias tienen títulos públicos emitidos en moneda extranjera, con vencimientos cercanos a los 2.500 millones de dólares.
Se estima que la deuda corporativa en la era Milei, ya superó los 107 mil millones de dólares. Como siempre sucede cuando gobierna el mercado, estas empresas utilizaron el financiamiento externo para refinanciar pasivos previos, realizar inversiones financieras o distribuir dividendos; casi nunca para crecer.
En los próximos días, tres firmas saldrán a buscar 1.500 millones de dólares: Green Energy, Adecoagro-Profertil y Pampa Energía.
Si la mano viene mal, nunca olvidan la posibilidad de activar el mecanismo salvador del 82, con la estatización de la deuda externa privada: 17 mil millones de dólares que pagó toda la población, para salvar a 70 grupos económicos.
La agenda corta de la deuda externa que tendrá que afrontar el gobierno nacional, dice que el próximo 9 de julio vencen alrededor de 4.400 millones de dólares y aún faltan conseguir mil para cumplir con los acreedores. El 9 de enero del 27, llegará otro vencimiento cercano a los 4.400 millones. Si le sumanos a la deuda en dólares, los títulos en pesos, el monto a pagar supera este año, los 13.600 millones de verdes.
Milei necesita que el riesgo país baje, para llevar adelante un plan de endeudamiento por 25.000 millones de dólares, con el único fin de lograr reelección. Con ese monto en el bolsillo, zafaría el calendario financiero, hasta después de las elecciones. Sin desarrollo, sin producción, sin mercado interno, con cierre de unidades productivas y desocupación; pero con la banca privada primero dispuesta a prestar y luego cruzada de brazos esperando cobrar del mejor pagador, el Estado. Puede tardar, pero siempre cumple.
Hoy el riesgo país roza los 500 puntos, pero a 400 la tasa bajaría a 8,5%. Si logra estabilizarlo en 300 podría ser de 7,5% y con 250, devolverían deuda al 7%.
Milei necesita que Trump gane en noviembre, porque sin victoria republicana en las elecciones de medio término, el riesgo país será tan inalcanzable, como su reelección.
El 20% que tiene un lugar en asegurado en los botes salvavidas, a un año de la eliminación del cepo para la compra de dólares por parte de las personas físicas, compró más de 36.000 millones de dólares en el mercado formal. Los últimos datos del Banco Central muestran que durante abril atesoraron 2.727 millones de dólares, con la participación de un millón y medio de compradores.
El 80% que espera que el Titanic tenga revancha, mientras el iceberg está cada vez más cerca, debe 39 billones de pesos. Seis de cada 10 hogares, ante la caída de sus ingresos reales, están endeudados para cubrir necesidades básicas, como alimentos y servicios.
Por cuarta vez en medio siglo, dinamitaron nuestro aparato productivo para convertirnos en colonia. Empantaron el desarrollo y mandaron a millones de seres humanos a pedalear sin destino.
La derecha global necesita un Milei, este o cualquier otro, que siga afianzando la dependencia política, para quedarse los últimos activos codiciados de la Argentina: petróleo, gas, litio, minerales raros, agua dulce, su plataforma submarina, el cruce interoceánico, Malvinas, su porción Antártica… y por supuesto, su gente para mano de obra esclava.

