La corrupción libertaria se amontona desde la notoriedad pública lejana, que tuvo la compra de votos para sacar la Ley Bases, pero siempre el último caso juega de árbol que tapa el frondoso bosque que antecede a la historia nueva.
Los dólares que cobró Kueider en el Senado y que lo tienen preso en Paraguay desde diciembre de 2024, los contratos de la empresa de seguridad de los Menem con el Banco Nación, Libra, ANDIS, irregularidades en el mecanismo de compra y distribución de pañales en el PAMI, la guita que Reidel afanó en Nucleoeléctrica, el curro de la mujer de Sturzenegger con Cancillería, la embajada en Canadá para Lucila Crexell, las propiedades y los viajes de Adorni, los créditos hipotecarios para la casta de La Libertad Avanza y el servicio de coaching de Bettina a empresas públicas.
Podemos sumar como datos accesorios la guita gastada en 36 viajes turísticos al exterior del presidente, la financiación de actos en el Movistar Arena, la compra de aviones chatarra y hasta la pava eléctrica por la que Constanza Cassino pagó dos millones de pesos a nombre de Capital Humano, etc., etc. La clave es no soltarle la mano al pasado, mientras se investiga en tiempo presente.
Un reciente informe del BBVA recibido por la Justicia Federal de San Isidro, habla sobre los movimientos de las cuentas y tarjetas de Espert. Los datos gritan un considerable aumento en su nivel de vida, a partir de su relación con Fred Machado. Parece que para costear esos gastos millonarios, el autor de «cárcel o balas», comenzó a ingresar dinero a sus cuentas a través de millonarias transferencias desde sociedades fantasmas y personas físicas de condición humilde; además de ingresos de efectivo por cajeros auttomáticos para evitar los controles tributarios; giros desde cuentas asociadas a la estafa Libra y a su candidato a vicepresidente, Luis Rosales.
En enero de 2019, Espert poseía una tarjeta Visa Platinum con extensiones para su hijo Ignacio y su pareja María Mercedes González. Sus consumos totales ese mes, sumando crédito, débito y transferencias, ascendieron a aproximadamente 3 mil dólares al cambio de la época.
En marzo de ese año el Pelado conoció al narco. Machado aportó un avión, una camioneta blindada y fondos para la campaña presidencial que terminó con el triunfo de Alberto Fernández el 27 de octubre del 19. Cinco días después, Espert pagó 479.000 dólares por su casa en Beccar. Para salvar las apariencias, firmaron un contrato de asesoría por un millón de dólares y está comprobado que el exdiputado cobró al menos 200.000 dólares. Parece que esa fue una gran pantalla, para encubrir el lavado de activos provenientes del narcotráfico.
En enero de 2020, Espert tramitó una segunda tarjeta de crédito, una Mastercard Platinum y en marzo adquirió un BMW 0 KM por 83.500 dólares. Cuando la verdad lo sacó de la lista de candidatos a diptutados por el oficialismo, en septiembre de 2025, operaba con tarjetas de alta gama (Visa Signature y Mastercard Black) y sus consumos bancarios mensuales trepaban a más de 14 millones de pesos y casi 745 dólares. En total, unos 11.000 dólares.
Prohibido olvidar, porque el gobierno Libertario respira a través de su relato, ese guión gastado que cada vez convence a menos feligreses y se arrastra a través de los salvatajes económicos, que solo sirven para sumar deuda nueva a la vieja.
Se trata de los mismos estafadores que decretaron que 2026, es el año de la «grandeza argentina» y que transformaron a la moral como política de Estado.

