Ayer apareció Marc Zell, un dirigente republicano de segunda o tercera línea, afirmando en las redes que «Argentina está enviando unidades navales para ayudar a Estados Unidos a salvaguardar el tráfico marítimo internacional en el Estrecho de Ormuz. El Reino Unido se ha negado». La afirmación política, que además fue desmentida en el norte y en el sur, salió con una inesperada chicana para Londres. En el mientras tanto, su mensaje por X, generó posiciones absurdas del oficialismo argentino, a través de ridículos mensajes patoteros y anticonstitucionales.
Primero Javier Lanari, secretario de comunicación, dijo que «si lo solicitara Estados Unidos, sí. Cualquier ayuda que ellos consideren se dará».
Y por supuesto, como buen libertario, olvidó que la autorización para entrar a un escenario de guerra la tiene que dar el Congreso. En su calidad de pesudo vocero, se supone que habló en nombre de un Milei, que ya en su última visita a Estados Unidos había señalado aquello de «estamos en guerra».
Después el turno del irracional e irresponsable, Waldo Wolff, sentenciando en tiempo presente «Nosotros ya estamos en guerra con Irán» y sostuvo sentirse honrado por plantarse frente al régimen iraní.
Y más tarde apareció la frutilla del postre, Patricia Bullrich. También habló en tiempo presente de Argentina en guerra, desconociendo la falcultad del Congreso de la Nación a través de la Constitución Nacional (artículo 75, inciso 25: Autorizar al Poder Ejecutivo, para declarar la guerra o hacer la paz): «No estamos peleando contra albo abstracto. No nos estamos metiendo en una guerra ajena».
Mintió cuando dijo que el memorándum con Irán, buscaba que los acusados del atentado a la AMIA se juzguen en su territorio. El acuerdo auspiciaba la creación de una Comisión de la Verdad, compuesta por juristas internacionales para cooperar con la investigación y establecía que el juez de la causa, Canicoba Corral y el fiscal Nisman, interroguen a los sospechosos iraníes con notificación roja de Interpol.
Tampoco es exacta con la verdad, cuando afirma que Irán generó dos atentados en Buenos Aires, porque aún esa condena espera un fallo de la justicia argentina. Es más, su gobierno libertario habló de la necesidad de un juicio en ausencia.
Ayer, todas las declaraciones del oficialismo fueron menemismo explícito. La palabra de Bullrich, diciendo que «no estamos peleando contra albo abstracto. No nos estamos metiendo en una guerra ajena»; es la de Cavallo como canciller en la cadena en la que nos explicó a principios del 91, que estábamos en guerra…
https://www.youtube.com/watch?v=LJgETDK6t7c&t=208s
Pocos meses después de la prueba de amor que significó mandar 400 hombres y buques buscaminas para rastrillar el Golfo, como carne de cañon de la alianza, Estados Unidos pagó vía FMI con la convertibilidad.
Hoy Milei necesita salvatajes en plural y el único que estaría dispuesto es Trump. Antes tiene que ganar una guerra de final incierto y después, enfrentar a un enemigo mucho más difícil que Irán: el pueblo norteamericano, en las elecciones de noviembre.
Entrar en guerra para salvar el fracaso de un gobierno, tiene demasiado perfume a 1982…
