Córdoba: La capital del voto libertario, tiene números de pandemia

Los votos cordobeses mostraron en los últimos dos años, a una provincia que le firmó un cheque en blanco a Milei en las presidenciales y que luego en las de medio término, expresó una fidelidad herida por los resultados económicos de la gestión neoliberal. La lealtad no se rompió, pero mostró una devaluación muy importante.
En la segunda vuelta 2023, el libertario se impuso en la provincia con el 74% de los votos y en las elecciones de renovación parlamentaria, La Libertad Avanza ganó con el 42%. Los 32 puntos de diferencia, entre el candidato a presidente y sus promesas y los resultados recesivos de su plan de industricidio, timba financiera, deuda y fuga. Pero a pesar de todo, al oficialismo nacional no solo le alcanzó para ganar en una provincia muy cómoda con la piedra que lleva en su zapato derecho, sino que casi dobló en votos a Provincias Unidas con Schiaretti.

Los números económicos de Córdoba en tiempo presente, muestran el resultado de una mixtura, bastante repetida en la Argentina contemporánea. ¿Qué le pasa a una provincia de la estatura económica de Córdoba, cuando la combinación de odio y analfabetismo político, empuja a votar por su verdugo?. Por ahora, la resistencia al dolor es apuntalada por la muerte política del enemigo, pero sin un solo síntoma de felicidad fabricado por la ultraderecha en el poder.
En diciembre del año pasado, el 56% de los hogares no logró cubrir la Canasta Básica Alimentaria y entre quienes sí lo hicieron, el 70% dependió de asistencia estatal, por lo general la Asignación Universal por Hijo.
El 51% de los hogares cordobeses, eliminó alguna comida diaria, principalmente la cena.

La canasta básica se ubicó en 1.674.780 pesos. La línea de indigencia alcanzó los 904.039 pesos.
El 20% debió pedir comida o dinero para alimentarse. El 88% financió la compra de alimentos con crédito, fiado o préstamos y solo el 11,3% pudo comprarlos sin financiamiento.
Las ventas minoristas en diciembre cayeron 8,4% interanual y en el acumulado de 2025 frente a 2024, el descenso fue del 21%.
La inflación de diciembre en Córdoba fue 2,3% y los precios acumularon 31,4% en los últimos 12 meses.
La tasa de desocupación roza el 9%, por encima del promedio nacional y superior a su registro 2024, cuando fue del 8,2%. La informalidad, es levemente superior al 43,2.

La capacidad instalada de la industria en Córdoba, según datos recientes del INDEC de fines de 2025, fluctúa entre el 55 y el 60%.
Importados y recesión, mataron al segundo polo industrial más grande de la Argentina.
Los niveles más bajos de máquinas operando en una línea de producción en terapia intensiva, se registran en la industria automotriz, metalmecánica, caucho y plástico y textiles.

Llaryora contrajo deuda por 725 millones de dólares, con un bono emitido bajo legislación de Nueva York, que vence en 2032 y una tasa demoledora de casi el 10%. Córdoba tuvo el raro privilegio, de ser el primer organismo público argentino, que accedió a financiamiento externo desde diciembre de 2017. Algo imposible de ver como un privilegio, que le regaló la Casa Rosada.
En realidad es un «paga Dios» irresponsable, con vencimiento en el 2032 y pagos de capital en tres cuotas anuales durante el quinto, sexto y séptimo año de vida del crédito.
El único problema del gobernador, son los intereses que se abonarán cada seis meses.

En líneas generales, todos los indicadores cordobeses, la capital del voto libertario, registran síntomas económicos de pandemia.
Datos del Centro de Almaceneros de Córdoba, sobre la economía real de una provincia que eligió un relato ficcional, muy lejano a los números de carne y hueso.

Editorial del miércoles 7 de enero de Gustavo Campana, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).