Cuando despertaba el 2015 electoral, el terremoto que no generaron los números, quedó a cargo de la realidad paralela de las tapas de Clarín. “Timerman recibió orden de no asistir a la gran marcha en París” (13 de enero), fue la portada que instaló a la presidenta como socia del terrorismo internacional, luego del atentado en la redacción de Charlie Hebdo. La bandera que agitó la oposición, fue el memorándum de entendimiento con Irán (2013). Pero la movilización que registró el diario con el supuesto protagonismo de varios líderes mundiales, en realidad fue una puesta en escena. En la marcha real, de la que participaron 4 millones de franceses, estuvo el canciller argentino. “El domingo fui a la marcha. Participé, con un grupo de amigos y familiares, junto al pueblo francés como muchas veces a lo largo de mi vida lo hice en Buenos Aires, en Israel, en Venezuela, en Chile, en Italia y otros países. Siempre a favor de la vida y la libertad. Jamás haciendo diferencias, todas las víctimas son víctimas”, declaró Timerman.
El segundo capítulo fue la denuncia del fiscal Alberto Nisman (15 de enero: “AMIA: Acusan a Cristina de encubrimiento a Irán”) y luego copó la parada, la utilización de su muerte (18 de enero: “Conmoción política: encuentran muerto al fiscal Nisman”). Instalada la idea de una “presidenta asesina”, apareció en la realidad paralela de Clarín, una cuenta millonaria en dólares a nombre de Máximo Kirchner y Nilda Garré (29 de marzo: “Revelan que Garré había manejado dos cuentas en Irán”). En el tercer acto de la comedia, el diario de Magnetto aseguró que Axel Kicillof cobraba 400 mil dólares como asesor de YPF (14 de mayo: “Mientras pelea con los gremios, Kicillof gana más de 400.000 pesos”). Por último, transformaron a Aníbal Fernández, en uno de los ideólogos del triple crimen de Gral. Rodríguez, vinculado al tráfico de efedrina (3 de agosto: “Involucran a Aníbal Fernández con el triple crimen de efedrina”).
Ninguna de las cinco operaciones, estuvo vinculada a la economía macro o a los números domésticos. El neoliberalismo eludió al adversario más complicado, porque esa pelea estaba perdida mucho antes de subir al ring. El resultado positivo del balance (salarios, producción, crecimiento y deuda externa), sobrevivió a errores internos y ataques externos.

