Batalla inconclusa, entre el proyecto de país y el modelo de colonia

En mayo de 1945, Spruille (Spruil) Braden, flamante embajador estadounidense en Buenos Aires en reemplazo de Norman Armour, debutó operando ante el Departamento de Estado norteamericano, para bloquear un envío de armamento al Ejército argentino.
Dos meses después de su arribo a la Argentina, Braden reunió a miles de personas en Plaza San Martín. El 21 de julio, disertó en la Universidad del Litoral de Santa Fe y a su regreso, miles de personas lo esperaban en Retiro; entre ellos María Paz Anchorena, Alberto Giménez Zapiola, José Cantilo, Otto y Federico Bemberg y Adolfo Bioy Casares.
Braden se puso al frente de la Unión Democrática en la campaña electoral y la respuesta peronista, fue «Braden o Perón». Ordenaba como jefe político de los dirigentes radicales, conservadores, socialistas y comunistas y hablaba en los actos como su principal candidato.

El contragolpe de los trabajadores, comenzó con el acto que organizó el Comité Gremial Americano, el 20 de julio en el viejo teatro Casino del centro porteño (Maipú 326); denunciando las 300 muertes obreras en las minas Braden-Cooper de Chile. Nueve días después, la CGT se manifestó en Plaza San Martín, para bancar la política exterior del Gobierno y Perón habló desde los balcones de la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La gestión de Braden que había comenzado el 21 de mayo de 1945, terminó en septiembre de ese mismo año, cuando regresó a Washington para asumir como titular de Asuntos Latinoamericanos. Pero en realidad, su trabajo culminó el 12 de febrero de 1946, cuando el Departamento de Estado norteamericano editó el «Libro Azul». Un texto que lideró el ex embajador y que hablaba de Perón como agente de la Alemania nazi.
La respuesta del Coronel fue el «Libro Azul y Blanco», denunciando el intento de Estados Unidos de salvar a la oligarquía argentina, amenazada por las primeras elecciones libres que la República Argentina se preparaba a realizar desde 1928.
Cada regreso del neoliberalismo, sienta en el banquillo de los acusados a los valores indiscutibles que alcanzan a toda la sociedad. Desde su terraplanismo político, la dereche convierte a valores consolidados por generaciones, a obvidades mayúsculas para la construcción de la Nación, en utopías inalcanzables.

Hoja de ruta, para llegar a Peter Lamelas. «Si me pasa algo, miren hacia el norte», es una frase de Cristina del último día de septiembre de 2014, en plena pelea con el juez Griesa y los buitres.
En marzo pasado, el secretario de Estado Marco Rubio, anunció que el gobierno de Trump le prohibió a Cristina Kirchner ingresar a Estados Unidos; una decisión que también afectó a Julio de Vido y a los familiares directos de ambos.
Casi simultáneamente, el Fondo Monetario Internacional, anunciaba un crédito de 20 mil millones de dólares para la Argentina.
A fines de abril, Kistalina Georgieva se metió en las elecciones de octubre: «Domésticamente, el país tendrá elecciones, como saben, en octubre, y es fundamental que no descarrile la voluntad de cambio. Hasta ahora no vemos que ese riesgo se materialice, pero insto a Argentina a mantener el rumbo».
A esta altura del partido, hay que hablar como si fuera la primera vez de soberanía, independencia y libre autodeterminación de los pueblos.
Apareció un cubano gusano con el apellido perfecto, en el Senado de Estados Unidos, amenazando con convertirse en interventor colonial. Un hombre que amenazó con darle órdenes al Poder Ejecutivo y al Judicial y que prometió replantear nuestro problemático federalismo. Un tipo que sueña con ser representante de Trump en Buenos Aires, que ya demostró que no es diplomático, ni académico, ni político, ni militar. Se trata de un médico, empresario de una red de clínicas de Florida, que tiene en su prontuario, ser un millonario aportante a la campaña de Donald Trump.
No es casual que Peter Lamelas llegue con el salvavidas político, en el peor momento económico del gobierno, buscando ganar las elecciones de medio término. Que en este momento de respirador artificial, aparezca un mensaje antichina para disciplinar a los gobernadores (el peligro de la corrupción china y «Mi rol es salir al interior a combatir la corrupción»); la necesidad que tiene el modelo fascista-liberal de Cristina presa y proscripta; juicio en ausencia a los iraníes por la causa AMIA, para enterrar definitivamente a la verdad y su batalla de «guerra fría» contra la izquierda. Por último Malvinas: «No reconocemos la soberanía Argentina, ni la británica).

En la Argentina nunca hubo dos proyectos de país, que existe desde hace 215 años una batalla inconclusa, entre el único proyecto de país existente (propiedad exclusiva del campo nacional y popular) y un modelo de colonia.

Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Miércoles 23 de julio de 2025

https://radiocut.fm/audiocut/campana-sobre-gusano-cubano-lamelas