Después de los dos intentos frustrados de sumar a la Argentina al Reino Unido de ultramar, como proveedor de materias primas y comprador compulsivo de productos elaborados (invasiones de 1806 y 1807); Inglaterra se hizo cargo de Buenos Aires, a través de un método tan eficaz como la intervención militar. Primero acordó con Bernardino Rivadavia, el préstamo de la Baring Brothers y una vez establecida la dependencia política y económica que genera la deuda externa, el 14 de diciembre de 1824 reconoció nuestra independencia 8 años después del 9 de julio de 1816.
Después del Pacto Roca-Runciman en 1933, argentina según su vicepresidente era «la joya más preciada del imperio británica». La independencia económica del primer peronismo, rompió la serie más anglófila de nuestra historia, basado en el mandato de «La Vuelta de Obligado».
Empréstito de la Baring Brothers – Funes, el memorioso

